Haz floreros con vasos y botellas reciclados

Sales a dar un paseo, o vas a la hierba, y con esa explosión de color sólo tienes ganas de llenar tu casa de flores. De flores y de jarrones, claro. A mí es lo que me pasa estos días. Os muestro los últimos que he hecho:

Un bote de vinagre de módena. Me gustó tanto su forma, que ya cuando lo estaba comprando sabía en qué lo iba a transformar. Le quité el tapón y le pegué la puntilla con cola blanca. Lo que mejor le queda es una rosa, así, sin nada más:


Mirad de dónde he sacado el siguiente: el bote de los palitos ambientadores. Así de pequeño, y con esa puntilla, me recuerda la época victoriana, con aquellas mujeres tan encorsetadas (en todos los sentidos), llenas de volantes y encajes. Sería perfecto para guardar las sales, esas que sacaban cada vez que una se desmayaba por apretarse demasiado el corsé:


El recipiente de cristal que nos trajeron con aceite de una cooperativa andaluza. Un lazo de organza, y listo:



Esta es una botella de agua que me gustó por su color y por su forma, sencilla, recta y estilizada. En esta ocasión reciclé un lazo dorado y blanco de un ramo de flores, y para disimular el bocal, le enrollé rafia alrededor. Probé varias opciones, y más rafia sobre el lazo fue la mejor:

Un vaso de boca ancha con publicidad de un licor. Esa base tan alta es ideal para ponerle una puntilla enorme, o como en mi caso, dos más estrechas juntas. El lazo, además de darle un toque elegante, disimula el punto de unión entre ambas. Es perfecto para un pequeño ramo hecho con la flor del boj. Que además, huele maravillosamente dulce:



Con todas estas ideas, seguro que cuando entréis de nuevo en la cocina miraréis a vuestro alrededor con otros ojos, buscando un jarrón escondido en una botella o en un vaso.


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