Marionetas de fieltro para los dedos, o el más difícil todavía


Hace una semana fue el cumpleaños de mi hija. El año pasado me lamentaba porque no me había dejado prepararle ningún detalle para darles a los compis de la clase. Es más, me había obligado a comprarles pomperos, como había hecho su amiga Emma.
En el colegio no dejan llevar chucherías, así que cada año toca echarle imaginación para encontrar un detalle con el que agasajar a los compañeros.

Sobra decir que tiene que ser el más original, el más molón, el más chulo y el más todo.

Este año la competencia era muy dura, porque había que superar los lápices que había hecho la mamá de Emma, con un capuchón de goma eva imitando a cada niño, y las mini linternas de Martín.

Lo de hacer marionetas para los dedos se me ocurrió hacia febrero. Inmediatamente se lo conté a mi hija para ilusionarla con la idea, no fuese que a mitad de la tarea (que son 25 niños en clase), me obligase a comprar cualquier cosa, y a ver qué hacía yo luego con 17 marionetas metidas en el cesto de la costura.

Llegué a mediados de marzo, y lo único que tenía era el dibujo de los animalicos en papel. Empecé a coser en abril, y lo que yo pensaba que iba a ser un paseo, se convirtió en una ardua tarea, porque hiciese como lo hiciese, aquello llevaba un trabajo que pa qué.
Igual me dio cortar primero todas las partes de los bichos y luego coserlas de tirón, o cortar y coser uno a uno, se me hizo muy largo. Especialmente los ojos. Esas miniaturas en blanco y negro. Qué dolor de dedos con las tijeras.

Pero en contra de todos los pronósticos, incluidos los míos, conseguí llegar a tiempo.

Así quedaron los cerditos:


 La familia de conejos:


Los leones. Hice dos modelos, y creí que a mi hija no le gustarían, pero sí, se llevó los dos:


Las mariposas. Aquí sí que me lo curré. En la vida imaginaríais con qué hice las antenas. La idea se la debo a mi padre, que un día que fuimos a comer, sacó una botella de vino de esas que vienen dentro de una red hecha con alambrito fino. Pues eso fue lo que utilicé. Como es tan ligero, se sujeta con unas simples puntadas:


Los pollos no me dieron mucho trabajo, porque ya había hecho uno parecido para el ramo del Domingo de Ramos del año pasado:


Y los ratones, que son los que más me gustan:


Al final, todo salió bien, yo llegué a tiempo con los bichos, a mi hija le gustaron (incluso tuve que hacer mariposas extras), y me compliqué un poco más la vida, porque a ver qué hago el año que viene para superar esto.






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